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La Bahía de San Fernando es un magnífico refugio de vida salvaje que se encuentra en el distrito de Marcona, provincia de Nasca, al que se accede travesando una amplia área desértica que hoy está protegida, junto con la costa, por la Reserva Nacional de San Fernando.

Cubre una superficie de alrededor 60.000 hectáreas (entre zona continental, ensenadas marinas y playas).

Esta encantadora zona se caracteriza por una gran biodiversidad de flora y fauna particularmente rica. De hecho, alberga una de las mayores colonias de lobos marinos de todo el Perú, una gran variedad de aves guaneras (pelícanos, cormoranes, piqueros peruanos) y nutrias marinas que se ven hundirse entre las rocas y las algas.

También es famosa por poseer una importante población de pingüinos de Humboldt a lo largo de la costa y entre el mar rompiente, gracias a la temperatura lo suficientemente baja de estas costas.

El clima de la reserva está determinado por la zona desértica y por la corriente de Humboldt, cuyas aguas frías disminuyen la temperatura entre los 17° y los 23° C, por las precipitaciones pluviales anuales de 5 mm y una humedad relativa entre el 52% y el 85%.

Su gran característica es que constituye el único lugar de la costa peruana donde se puede detectar la presencia de fauna andina como el cóndor, el guanaco y hasta el zorro andino. En algunos períodos del año, gracias a la existencia de un particular corredor biológico andino-costero que une la Bahía de San Fernando con la reserva andina de Pampa Galeras en Ayacucho, los cóndores migran desde los Andes en busca de comida (plancton) hacia la bahía. Se trata de corredores de importancia biológica singular que es necesario preservar, ya que constituyen zonas de tránsito para las especies amenazadas y en peligro de extinción.

A la rica fauna se añade una amplia flora, compuesta por hasta ocho tipos de algas, que permiten la existencia de importantes bancos de corvinas, lenguados, sardinas, anchoas y caballas, además de numerosos moluscos.

El área terrestre cuenta con más de 328 especies de animales y plantas vasculares, 46 especies endémicas y 7 especies completamente nuevas para la ciencia.

Actualmente el personal de la reserva está realizando un trabajo de conservación, especialmente sobre animales como el pingüino de Humboldt, el potoyunco peruano, el gaviotín, los lobos y los gatos marinos, para evitar su disminución.

Aves como el fríngilo apizarrado o también Quirópteros, como el murciélago común, sin embargo, se encuentran bajo vigilancia especial, puesto que se trata de especies de la zona terrestre consideradas particularmente en riesgo.

Bahia de San Fernando

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